El estado actual del piedemonte orinoquense es el resultado de una larga historia de ocupación y transformación de sus ecosistemas. Su gestión plantea un reto en la búsqueda de la sostenibilidad y de la adaptación a los cambios globales y regionales.

El piedemonte orinoquense es testimonio de las rápidas transiciones económicas, políticas y sociales que ha atravesado recientemente Colombia. El suelo en los ecosistemas de sabana y piedemonte, en general, ha pasado de ser usado para una ganadería predominantemente extensiva a ser usado para una más intensiva. Además, ha sido objeto de transformaciones promovidas por la expansión de la frontera agrícola y la construcción de infraestructuras, entre otros fenómenos1-3. Dichos impulsores de cambio han modificado el uso de los recursos y la dinámica de las poblaciones alrededor de los mismos, generando así procesos de crecimiento económico regional4 que siguen directrices externas. En tal medida, el reto en la gestión de este socioecosistema en constante cambio consiste en reconocer las dinámicas climáticas extremas propias de la región y en convocar la participación activa de todos los actores involucrados. Estos deben contribuir con la planeación, la ejecución y el seguimiento de procesos de gestión del territorio, y concebir dicha gestión como la base fundamental de un adecuado manejo y mantenimiento tanto de la biodiversidad como de los servicios ecosistémicos que de ella se derivan.

Se hace necesaria, entonces, “la vinculación de los actores comunitarios, los indígenas, llaneros criollos, nuevos llaneros, y grupos vulnerables para la construcción de propuestas de desarrollo que contribuyan a la consolidación de procesos sostenibles, equitativos e incluyentes”4. Así, se parte de la premisa de que los servicios ecosistémicos5 a escala local constituyen una ruta fértil para entender el relacionamiento entre las comunidades y su entorno.

El proyecto “Conservación de especies amenazadas en el área de influencia del Oleoducto Bicentenario” tiene como objetivo realizar un diagnóstico social y ecológico integrado en el territorio. Para tal efecto, identifica los principales servicios, con miras a establecer lineamientos de gestión enmarcados en la propuesta de la Valoración Integral de la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (VIBSE)6. La exploración de conceptos como bienestar, territorio y conservación, junto con el estudio de la relación existente entre el quehacer diario y el mantenimiento de la calidad de los recursos naturales, permitió consolidar un proceso de construcción compartida del conocimiento con varias comunidades en seis municipios de Arauca y Casanare.

Ubicación del área de estudio y las zonas priorizadas


¿Qué necesita un llanero para vivir bien?, ¿cuáles recursos naturales son necesarios en su día a día?, ¿cuáles son las consecuencias de su uso para la conservación?
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Porcentaje de servicios ecosistémicos en los lugares de uso identificados por los habitantes de las veredas de San Joaquín y San Salvador (Tame, Arauca)

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Versión PDF Ficha metodológica Referencias Cítese como
Waldrón T., Díaz-Timoté J., González J.C, Vieira M.I., Mora-Fernández C. y Pinzón M. (2016). Caracterización de servicios ecosistémicos en una zona del piedemonte orinoquense. En: Gómez, M.F., Moreno, L.A., Andrade, G.I. y Rueda, C. (Eds). Biodiversidad 2015. Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia. Instituto Alexander von Humboldt. Bogotá D. C.
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