Ficha: 203 | 2024

Transformación y estado de conservación de los manglares

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La deforestación y la urbanización constituyen los principales factores de transformación de los manglares del Caribe. Conocer su estado de conservación es clave para fomentar el aprovechamiento sostenible de los recursos que proveen.

Los manglares son formaciones vegetales que se desarrollan en estuarios y deltas de litorales tropicales y subtropicales. En el Caribe colombiano, cubren 70 900 ha (18,7 % del total nacional)1 y cumplen funciones clave como refugios de fauna, fuente de recursos para las poblaciones humanas (especialmente productos forestales maderables y no maderables), protección contra la erosión costera y variaciones del nivel del mar, además de actuar como sumideros de carbono. En las últimas décadas, estos ecosistemas han estado sometidos a una creciente presión por diversas intervenciones humanas, lo que hace urgente conocer su estado de conservación.

Un estudio regional2 reveló que los manglares de Córdoba presentan buenas condiciones de conservación (mejor desarrollo estructural y diversidad de especies), mientras que los de Antioquia y Sucre tienen condiciones aceptables, y los del Magdalena y La Guajira, condiciones precarias. Este deterioro se atribuye, en parte, a acciones humanas3 como la tala para la extracción de madera, el taponamiento de caños, el drenaje de terrenos para ganadería, actividades agroindustriales y la construcción de infraestructura4.

La deforestación se destaca como uno de los principales factores de transformación de estos ecosistemas, dado que los manglares son una fuente importante de productos forestales no maderables con gran potencial económico. Por ejemplo, las plántulas de mangle rojo (Rhizophora mangle), especie reconocida por su durabilidad, pueden comercializarse en el mercado internacional por hasta 41,9 dólares, mientras que todo el proceso de recolección, limpieza y empaque de propágulos no supera un valor estimado de 7 centavos de dólar5,6. Estas plántulas se utilizan principalmente en acciones de restauración y, en algunos casos, como material ornamental.

Escenarios como este plantean el reto de diseñar acciones que promuevan el uso sostenible de los manglares, integrando el conocimiento sobre su estado de conservación, así como sobre la capacidad de producción y regeneración de las especies con potencial económico. Un ejemplo exitoso se encuentra en la bahía de Cispatá, donde, a pesar de que los manglares han sido aprovechados por más de sesenta años, aún no han desaparecido gracias al trabajo comunitario y a procesos de educación participativa. Esto ha permitido implementar prácticas más sostenibles para la extracción de recursos madereros y pesqueros, además de establecer zonificaciones de conservación y uso del bosque, con el objetivo de garantizar a largo plazo la provisión de bienes y servicios del ecosistema.

Manglares del Caribe colombiano


Mapa
mapa de colombia

Indicadores para la valoración del estado de conservación de los manglares

Número de estratos Altura maxima Altura media del dosel
Pobre
2 Estratos o menos Menor a 5 m Inferior al promedio
Aceptable
3 Estratos Entre 5-12 m Igual al promedio
Buena
Más de 3 estratos 12 m o más Superior al promedio
Cobertura relativa del estrato arbustivo (%) Área basal (m2/0,1 ha) Clases diamétricas (DAP)
Pobre
0-30 % Desviación del área basal inferior a -1 Más de 2 clases con frecuencia del 0 %
Aceptable
30-60 % Desviación del área basal entre -1 y 1 1 o 2 clases con frecuencia del 0 %
Buena
Más del 60 % Desviación del área basal superior a 1 Ninguna clase con frecuencia del 0 %
Riqueza de especies Presencia de especie característica
Pobre
1-2 especies Presente en 1 estrato
Aceptable
3-4 especies Presente en 2 estratos
Buena
5 o más especies Presente en más de 2 estratos

Especies representativas del manglar

Extensión de manglares por departamento

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