El aumento en la carga de nutrientes y contaminantes, la acidificación y la eutrofización pueden conducir a la pérdida de especies en ecosistemas de agua dulce. Estos procesos, de carácter acumulativo, generan alteraciones en los sistemas socioecológicos. Sin embargo, su influencia ha sido subvalorada en las estadísticas nacionales sobre cambio de uso del suelo1.
Con cerca de 1900 ciénagas, el Complejo Cenagoso de Zapatosa (CCZ) es el complejo de humedales más grande de Colombia y cumple un papel clave en la regulación hídrica del Caribe2. No obstante, en años recientes, su equilibrio ecológico se ha visto comprometido, como lo demuestra la ausencia de cambios significativos en su extensión durante la temporada de lluvias. Esto probablemente se deba a limitaciones en la capacidad de almacenamiento de agua, la presencia de especies vegetales que restringen este proceso, y la acumulación de sedimentos y materia orgánica en el lecho del humedal.
Este deterioro ha sido provocado por la deforestación, la agricultura intensiva y la urbanización, actividades que incrementan la erosión del suelo, alteran las coberturas vegetales y modifican el flujo hídrico3. De hecho, un estudio reciente encontró que el 65 % de los sitios muestreados presentaron cambios importantes en su estructura, y el 26 % evidenciaron una disminución del número de estratos (niveles verticales de la vegetación). Estas alteraciones en la distribución y organización espacial, visibles en formaciones vegetales dispersas y discontinuas, amenazan el equilibrio del ecosistema al interrumpir procesos ecológicos clave, como el ciclaje de nutrientes o la producción de oxígeno4.
Por su parte, el cambio en los regímenes de lluvias ha impactado a la biota acuática del CCZ. En particular, se ha registrado la presencia abundante de organismos exóticos, como el molusco Corbicula fluminea5, y de vegetación acuática potencialmente invasora, como el buchón de agua (Pontederia crassipes), que podría proliferar descontroladamente en sistemas lénticos enriquecidos con nutrientes o eutrofizados6,7.
Estas tendencias evidencian la fragilidad y vulnerabilidad del CCZ. Por ello, resulta fundamental establecer acciones de control y manejo para prevenir mayores afectaciones. En cuanto a la cobertura vegetal, se debe priorizar la restauración del bosque con especies nativas, el establecimiento de áreas de conservación, la rehabilitación de zonas de transición y el restablecimiento de la conectividad entre pequeños y medianos afluentes y las ciénagas. Estas medidas deben complementarse con estrategias para la recuperación del suelo y la prevención y control de incendios, entre otras. En cuanto a los cuerpos de agua, se propone fomentar una pesca ecosistémica y proteger el fondo del humedal mediante el control y vigilancia de las artes de pesca y del pastoreo en la ciénaga7.
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Ipomoea aquatica
Nombre común
Batatilla
Ludwigia helminthorrhiza
Nombre común
Tripa e pollo
Pontederia crassipes
Nombre común
Buchón de agua
Trachemys callirostris
Nombre común
Hicotea
Categoría
VUHandroanthus chrysanthus
Nombre común
Cañaguate
Categoría
VUPterocarpus acapulcensis
Nombre común
Sangregado
Categoría
VUSabal mauritiiformis
Nombre común
Palma amarga
Categoría
NTAzolla filiculoides
Nombre común
Azola
Pontederia azurea
Nombre común
Oreja de mulo
Hymenachne amplexicaulis
Nombre común
Canutillo
Ipomoea aquatica
Nombre común
Batatilla
ALemna cf. valdiviana
Nombre común
Lenteja de agua
Pistia stratiotes
Nombre común
Lechuga de agua
Persicaria cf. punctatum
Nombre común
Tabaquillo
Salvinia auriculata
Nombre común
Helechito
Salvinia minima
Nombre común
Helechito
Thalia geniculata
Nombre común
Bocachica