La Ciénaga Grande de Santa Marta (CGSM) es la laguna costera más grande de Colombia (430 km2) y constituye un punto de confluencia entre tres grandes sistemas naturales del Caribe: el sistema estuarino del río Magdalena, la Sierra Nevada de Santa Marta y el mar Caribe. En 1998, fue el primer humedal colombiano en ser incluido en la lista Ramsar de humedales de importancia internacional. No obstante, actualmente enfrenta fuertes presiones, lo que ha provocado pérdidas significativas de biodiversidad, una reducción de casi el 40 % de los manglares que existían originalmente, un incremento en la sedimentación y un deterioro en la calidad de vida de las comunidades, entre otras afectaciones. Este panorama plantea la necesidad urgente de recuperar o mantener las características ecológicas y funcionales del ecosistema mediante un uso racional de los servicios que brinda.
Al diagnosticar la salud del ecosistema y su relación con las prácticas de manejo de quienes hacen uso de sus servicios, se detectaron varios obstáculos que dificultan la implementación de acciones de conservación. En primer lugar, los actores locales e institucionales involucrados en la toma de decisiones ambientales se encuentran desarticulados y no han logrado formular soluciones integradas que aborden la complejidad de los problemas de la CGSM. En segundo lugar, falta conocimiento sobre las conexiones ecológicas y socioculturales, especialmente entre el Santuario de Fauna y Flora CGSM, la Vía Parque Isla de Salamanca y los humedales al sur del sitio Ramsar. Finalmente, se observa un uso inadecuado del suelo y del agua en los sistemas productivos presentes en la zona (como café, palma, banano, arroz, ganadería, entre otros).
En respuesta a esta situación, el proyecto Conservación y uso sostenible de la Ciénaga Grande de Santa Marta busca mejorar la salud del ecosistema a través de tres ejes fundamentales: 1) el fortalecimiento de la gobernanza mediante un modelo participativo que promueva la interlocución y la toma de decisiones coordinada entre distintos actores; 2) promover la adopción de herramientas para la conservación de la biodiversidad, mejorando la conectividad de los ecosistemas estratégicos y la eficiencia del uso del agua (p. ej., en manglares, bosques secos y bosques ribereños); y 3) el fomento de prácticas sostenibles y eficientes que reduzcan la pérdida de coberturas boscosas, la erosión del suelo y las afectaciones sobre el recurso hídrico.
Abordar este ecosistema desde una perspectiva funcional y holística —que incorpore tanto variables ecológicas como socioculturales— es clave para hacer frente a las amenazas y presiones que lo han afectado durante más de setenta años. En este sentido, comprender el funcionamiento del sistema resulta tan importante como reconocer la agencia de las comunidades locales a la hora de diseñar mecanismos participativos para la conservación de la biodiversidad.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Este proyecto busca la implementación de un modelo de gobernanza territorial como mecanismo permanente de diálogo, coordinación y gestión del territorio. El modelo estará conformado por actores institucionales, comunitarios, productivos y de conocimiento, con el fin de incidir en políticas públicas, promover acciones de conservación y restauración, y garantizar el uso sostenible en la CGSM.