Entidades ambientales regionales como Cornare y Corantioquia han avanzado en la gestión de la invasión de hipopótamos en Colombia. Sin embargo, por los riesgos que esta especie representa, es necesario definir nuevas directrices para manejar sus poblaciones y controlar efectos adversos a escala nacional.

La dinámica de las actividades humanas en un mundo globalizado promueven la llegada, establecimiento y dispersión de especies exóticas, que en muchos casos causan impactos a los ecosistemas, sus servicios y el bienestar humano1. El hipopótamo Hippopotamus amphibius, es una especie nativa de África de la cual fueron introducidas tres parejas en la década de los 80s al municipio de Puerto Triunfo (Antioquia, Colombia)2. Desde entonces, la población ha crecido hasta contar con 65-80 individuos en estado silvestre, número que podría aumentar a 150 individuos en los próximos 10 años, continuando la expansión de su rango hacia el norte de Colombia a través del Río Magdalena.

La invasión del hipopótamo en Colombia presenta distintos riesgos tanto para las comunidades locales como para los ecosistemas y las especies nativas. Por una parte son una especie altamente peligrosa a la que se le atribuyen numerosas muertes de seres humanos en África, incluso superando las causadas por elefantes y leones2. Generalmente los hipopótamos ocupan en Colombia zonas de humedales temporales y potencialmente inundables, caños y aguas poco profundas cercanas al río Magdalena. Por ser una especie anfibia, pasa el día en el agua y emerge por la noche para alimentarse de hierba a diferentes distancias de la fuente de agua10. Su alimentación podría reducir el crecimiento de la vegetación nativa. La afectación al hábitat también se da por su tamaño, ya que su condición de especie ingeniera genera efectos negativos (en un hábitat que no evolucionó con este tipo de especies) al abrir canales alternos, permitiendo la incorporación de nutrientes como materia orgánica y amoniaco, a los afluentes de agua2,11-13, y la convierte en un importante agente de cambio en los ecosistemas que habita9, alterando el paisaje y procesos ecológicos a diferentes escalas10. Otra característica importante es su territorialidad, que junto con la presión de las actividades humanas (agricultura, ganadería, asentamientos humanos, carreteras) hacia sus zonas de ocupación, incrementa el riesgo de encuentros con personas y dispara las alertas, como ya ha ocurrido en conflictos asociados a encuentros con el ganado2. Adicionalmente, los hipopótamos no cuentan con depredadores en Colombia y se han apoderado de los hábitat de especies como manatíes y nutrias, entre otras. La actividad pesquera en el río Magdalena está en riesgo y hay preocupación pues sus heces contaminan las aguas y su pisoteo es fuente de degradación y erosión11.

A la fecha, la articulación de esfuerzos entre instituciones como Cornare, Corantioquia, la academia e institutos de investigación ha permitido desarrollar algunas acciones de manejo. Entre estas se encuentran actividades de confinamiento, encierro, ceba y captura de los individuos, movilización a zoológicos y un plan de esterilización que al día de hoy cuesta alrededor de COP $ 10 500 000 por individuo.

En términos de gestión, en la región donde se han establecido se tiene una percepción diferencial que dificulta el manejo pues existe mayor filiación con la especie en el área de Doradal, posiblemente por el interés turístico y económico que representa. Sin embargo, alejándose de Doradal existe una percepción negativa más acentuada en la comunidad de pescadores, quienes han manifestado temor por los encuentros con los hipopótamos debido a posibles agresiones en áreas de meandros y caños.

Considerando los potenciales impactos de la especie y los esfuerzos entre instituciones, se requiere un manejo activo de control y mitigación de la población para impedir la dispersión de la especie en Colombia. Se necesitará, además de continuar las labores de prevención sobre el riesgo de la especie, la creación de herramientas de detección y alerta temprana que integren análisis de relación con algunas especies nativas y el monitoreo de las poblaciones de hipopótamos, así como el reporte de encuentros. Adicionalmente, es urgente la consolidación de un plan nacional de manejo articulado con el Comité Técnico Nacional de Especies Introducidas y/o Trasplantadas Invasoras en el territorio nacional, institutos de investigación y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. En cualquier caso, las acciones requieren recursos técnicos y financieros con los que actualmente no se cuenta.

Ilustración

Hipopótamo

Similitud de hábitat

Hippopotamus amphibius, conocido como hipopótamo común, se encuentra en muchos países de África subsahariana habitando humedales y sabanas adyacentes a los ríos de la región; allí sus requisitos ecológicos incluyen un suministro de agua permanente o estacional y suficientes hierbas en pastizales abiertos a pocos kilómetros del hábitat acuático8. Las características que, en términos de hábitat, ofrece la región del Magdalena Medio en Colombia corresponden a un escenario muy similar al de los valles y planos inundables estacionales de grandes ríos en África, en los que las mayores densidades de hipopótamo son comúnmente documentadas.

Mapa

Biomodelo del hipopótamo

Vías de introducción y dispersión (mapa de distribución original: Lewison, R. & Pluháček (2017). Registros en Colombia tomados entre 2010 y 2017, aportados por Cornare y Corantioquia).

Los sitios potenciales de presencia de la especie se relacionan con el tipo de hábitat y la interconexión que existe entre la red de humedales y drenajes en la zona.

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Más información

Versión PDF Ficha metodológica Referencias Cítese como
Jiménez, G., Echeverry, D., Baptiste, M.P., Isaacs-Cubides, P., García L, L.M., Noguera-Urbano, E.A., Velásquez-Tibatá, J. y W.F. Moreno-Escobar. (2018).Hipopótamos en Colombia: El proceso de invasión, avances desde la investigación y necesidades de gestión. En Moreno, L. A, Andrade, G. I. y Gómez, M.F. (Eds.). 2019. Biodiversidad 2018. Estado y tendencias de la biodiversidad continental de Colombia. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. Bogotá, D. C., Colombia.
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